
La frescura es el sello de calidad que distingue a frutas y hortalizas en el mercado. Sin embargo, llevar un producto desde el campo hasta el lineal del supermercado en condiciones óptimas es un reto cada vez mayor. La automatización se ha convertido en el aliado estratégico para mantener esa frescura, optimizando cada etapa del proceso de envasado y distribución.
En el sector hortofrutícola, cada minuto cuenta. Cuanto antes se envase el producto tras la cosecha, mejor se preservan sus propiedades. Las líneas automatizadas de MAT EXAKTA alcanzan ritmos de 70 a 120 paquetes por minuto, lo que permite procesar grandes volúmenes en tiempos reducidos sin comprometer la calidad.
La pesada automática de alta precisión garantiza que cada envase contenga la cantidad exacta, evitando mermas y asegurando la satisfacción del consumidor. La uniformidad en el envasado también refuerza la imagen de marca de los distribuidores.
La automatización reduce la manipulación manual del producto, disminuyendo riesgos de daño físico y contaminación. Así, los consumidores reciben frutas y hortalizas en mejores condiciones, con una vida útil más larga en el hogar.
Optimizar procesos no solo impacta en la frescura, también en la sostenibilidad. Líneas más rápidas y eficientes consumen menos energía y reducen el desperdicio alimentario, dos objetivos clave para el futuro del sector.Conclusión: Automatizar no es únicamente ganar en velocidad y costes: es también una forma de garantizar la frescura y la confianza del consumidor final, desde el campo hasta el lineal.